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YA ERA HORA..........
Pbro. Gilberto Gómez
Botero,
Director de CENPAFAL
Coordinador Arquidiocesano de Pastoral Familiar de Bogotá
Al terminar
las sesiones del III Congreso Mundial de Familias, reunido
en ciudad de México durante los días 29 a 31 de marzo, los
3500 participantes, que representaban 300 instituciones de
50 países, resumieron en cinco puntos las conclusiones de su
trabajo y dirigieron, tanto a las Autoridades de sus países,
como al Secretario General de las Naciones Unidas, un
llamado urgente para que asuman las responsabilidades que
les incumbe en la preservación del orden natural del
matrimonio y de la familia.
La
afirmación de que “la familia es la célula fundamental de la
sociedad” contiene una gran verdad, pero como todas las
grandes verdades pueden terminar convertidas en frases de
cajón. Qué dice esa afirmación a nuestros estadistas, a
nuestros educadores, a nuestros políticos, a nuestros
empresarios, a los hombres y a las mujeres que ejercen
influjo en los medios de comunicación de masa? Parece que no
mucho.
Sin
embargo, esa es una verdad que preocupa a los analistas de
la realidad social, a quienes interesa el verdadero sentido
del desarrollo, a los hombres y mujeres que disponen del
gran don del sentido común – que con frecuencia escasea – y
que están viviendo en su propia experiencia las
consecuencias inexorables de la dura realidad: necesitamos
formar una sociedad mejor, pero ésta sólo viene como
resultado de la formación de familias más sanas, más
fuertes, más aptas para producir hombres y mujeres de
calidad.
Los ensayos
que se han intentado para prescindir de la familia en la
organización social han terminado en ruidoso fracaso. Baste
recordar la fase leninista de la revolución rusa. La
sociedad necesita de las familias. Sin ellas no puede
formarse el tejido humano que la estructura y que da sentido
a su existencia.
Quienes se
dedican a la dura labor de recuperar a los drogadictos, a
los alcohólicos, a los delincuentes de todos los pelambres,
saben también que la otra cara de la moneda es igualmente
cierta: si las células del organismo social se enferman, no
se puede esperar que el organismo social permanezca sano.
Cómo se
forman las familias? Las familias se constituyen como lo
quieren sus componentes. Pero no todos los procesos de
formación familiar conducen a resultados satisfactorios. La
forma como un hombre y una mujer decidan formar su familia,
tal vez responda a sus anhelos individuales y a sus
convicciones, pero eso no garantizará necesariamente que el
resultado será bueno para la familia misma.
La familia
es una comunidad de personas que, si se origina a partir de
una célula más pequeña, la pareja unida por matrimonio,
presenta características más ventajosas que cuando se forma
al margen del matrimonio. Dicho de otra manera: si la
familia es la célula de la sociedad, el matrimonio es el
núcleo de la familia.
Cada día
aparecen más estudios empíricos sobre la vida familiar que
muestran la evidencia de los múltiples beneficios que
acarrea el matrimonio a todos los miembros de la comunidad
familiar y llevan a afirmar la necesidad de la institución
natural del matrimonio como un componente indispensable de
la familia. Naturalmente que esto no constituye un
descubrimiento de ahora. Desde siempre se sabía. Y nuestra
Iglesia lo ha afirmado siempre y lo sigue defendiendo aunque
muchos lo rechacen. Pero viene bien que se reafirmen los
principios desde la rigurosa comprobación de la experiencia.
Las
corrientes ideológicas que restan importancia al matrimonio,
o se la niegan de plano, están en abierta contradicción con
las tesis que proclaman que el matrimonio es una institución
natural importante – más aún, necesaria – en la vida
comunitaria. Por ejemplo, la generalizada costumbre de
cohabitar sin matrimonio, ya está demostrando sus resultados
a corto y a largo plazo.
En la base
de todo este fenómeno está el proceso de desvalorización del
matrimonio en la cultura occidental, que busca reducirlo a
un simple trámite sin sentido o, como dicen muchos, a “un
papel”. Se convierte en un asunto privado de dos individuos
que lo manejan al arbitrio de sus narcisismos conjugados u
opuestos.
Al
referirnos al matrimonio no estamos aludiendo a un simple
rito, a una apariencia. Nos referimos a una esencia más que
a una formalidad (sin que desconozcamos que algunas
formalidades son significativas en la vida social). Nos
referimos a ese compromiso del varón y la mujer, de
construir juntos una comunidad de vida y amor, para el
beneficio de ellos dos como personas y de los hijos que de
esa unión puedan nacer. Y este compromiso, cuando se le mira
en el contexto de la vida total de la pareja, exige de por
sí que sea duradero, tanto como sus vidas. Se convierte así
en lo que dos investigadores (Waite y Gallagher) llaman
“seguro de vida largo alcance”. Son numerosas las
investigaciones que ponen en evidencia que, en conjunto, los
casados gozan de mejor salud, disponen de un estado
emocional y psíquico más satisfactorio y equilibrado, y
están más estimulados para mejorar sus ingresos que los que
viven solos o cohabitan sin vínculo legal.
El proceso
de privatización del matrimonio venía desde varios siglos
atrás, pero se acentuó y se aceleró en el siglo XX. En un
principio las corrientes ideológicas provenientes de la
Reforma buscaron quitarle su relación con la Iglesia,
negándole su carácter de sacramento para los bautizados y
reduciéndolo a un contrato como cualquier otro. Luego las
corrientes racionalistas buscaron suprimir al matrimonio su
carácter de institución natural y reducirlo simplemente a
una entidad jurídica regida por la ley positiva que no tiene
ninguna importancia para el Estado, que se ocupa de él sólo
en el momento de disolverlo por el divorcio.
Pero ya es
hora de que se miren las cosas en su profundo realismo. La
familia es una institución fundamental para la sociedad.
Cuando se trata de prescindir de la familia en la vida
social, cuando se la desplaza, cuando se le impide cumplir
sus funciones al interior de sí misma (formación de la
comunidad de personas, procreación y educación) o en
relación con la sociedad (participación en el desarrollo) la
sociedad sufre rápidas e irreparables consecuencias. Y esto
no debe pasar inadvertido al Estado.
Cuando las
familias no se forman a partir de matrimonio, corren el
riesgo de padecer de grandes carencias. Ante todo la
carencia de padre. Y el padre no es un adorno en la familia.
Los hijos necesitan su padre. Pero de un padre de verdad. Lo
mismo ocurre cuando los esposos se embarcan en matrimonios
improvisados, sin asumir las consecuencias de lo que el
compromiso matrimonial significa. También colocan a la
familia en situación de inestabilidad y de carencias.
Porque así el matrimonio es sólo una formalidad, una
apariencia social que nada aporta para la formación de una
familia sana.
Esta
solicitud del III Congreso Mundial de Familias responde no
sólo a una convicción de los católicos. Es una convicción
compartida por muchas denominaciones cristianas, por
hebreos, por musulmanes y de muchos otros credos. El bien de
las familias es mucho más que un asunto privado, debería ser
una opción social preferente, que comprometa a los Estados
en sus diversos sectores de la acción política.
Mientras
tanto, los que compartimos estas convicciones, deberíamos
empeñarnos todos en iniciar una campaña de largo alcance,
inteligente, incisiva, motivadora para llevar a las jóvenes
generaciones una idea que se siembre en ellas y que florezca
como una convicción:
EL
MATRIMONIO VALE LA PENA!
Ya era hora
de que se lanzara al mundo esta consigna. Ya es hora de que
los católicos demostremos la seriedad y la coherencia de
nuestras convicciones.
Agosto 2.004
PROYECTOS DE LEY SOBRE MANIPULACION GENETICA
Después de la Audiencia Pública convocada por la senadora
Leonor Serrano de Camargo en su condición de autora del
Proyecto de Ley No. 46/03, Senado, sobre “Técnicas de
Reproducción Humana Asistida”, al final de la cual salió
como conclusión el que, antes de seguir adelante con la
discusión de la iniciativa, había que hacer un estudio más
profundo y completo del tema con la intervención del
Gobierno Nacional, el Martes 25 de Mayo sesionó la Comisión
Séptima de la Cámara de Representantes para dar curso al
Proyecto de Ley No. 29/03 Cámara, del cual es autor el
Representante Alonso Acosta Osio, sobre “Procedimientos y
técnicas científicas de procreación humana asistida”.
Ambos Proyectos de Ley, con todo y tener diferentes autores
y haber sido presentados en distintas Cámaras, versan sobre
lo mismo: la manipulación genética. El No. 29/03 de Cámara
quedó archivado, lo cual, en la terminología parlamentaria,
quiere decir que fue derrotado. La Comisión deliberó y
escuchó los planteamientos de varios voceros de la “Sociedad
Civil”, después de lo cual procedió a votar el Proyecto. Sin
embargo, es preocupante el que la decisión haya sido tomada
por un margen tan estrecho (7 contra 6). Este resultado
refleja la realidad de la peligrosa mentalidad de muchos
miembros de nuestro parlamento en materia de la vida humana.
En el fondo es el manejo del ser humano como si fuera un
producto; un objeto de laboratorio. Ambos atentan contra la
dignidad humana y las sagradas instituciones del matrimonio
y la familia, con el pretexto de obtener el que una mujer
infértil dé a luz un hijo, de manera artificial y forzada, a
costa de la vida de otros seres, llamados “embriones
sobrantes”. Hablan de que la infertilidad de las mujeres en
Colombia llega al 15%. Es, como muchos otros casos, una
estadística exhibida para impresionar y producir
determinados resultados, pero no ha sido sustentada.
Además, no ha sido tenido en cuenta el hecho de que muchas
veces la infertilidad en las mujeres es el resultado de los
tratamientos y métodos anticonceptivos a que ellas se
someten.
Detrás de estos proyectos, por lo demás, hay grandes
intereses económicos, en parte nacionales y en parte de
multinacionales extranjeras, porque esos procedimientos son
generadores de grandes ganancias para sus manipuladores.
Hace poco el Profesor Francesco D´Agostino, Presidente de la
Comisión de Bioética de Italia, declaró que lo que están
ventilando en Inglaterra en esta materia tiene grandes
connotaciones de dinero.
Es necesario hacer ciertas precisiones, a modo de glosa,
sobre los intentos de convertir en leyes de la República
estos procedimientos, después de los cuales querrán
imponernos también la Clonación:
-
Estas iniciativas constituyen un fuerte ataque al
Matrimonio porque atentan contra la íntima relación
entre marido y mujer, sobre todo en el caso de la
fertilización heteróloga, con la cual pretenden que la
mujer conciba un hijo con el semen de otro hombre
diferente de su esposo. Esto sería tanto como legalizar
una forma de adulterio.
-
Dan un golpe bajo a la estructura de la Familia, que es
la más íntima comunidad de vida y de amor. Introduce en
ella elementos extraños, tales como un concepto de
paternidad discutible y que daría lugar a enormes
confusiones y conflictos en materia de filiación. Se
podría dar el caso de que en una misma familia hubiese
hijos de diferentes padres.
-
La mujer es sometida a la condición de mero objeto de
experimentación.
-
El ser humano tiene derecho a iniciar el proceso vital
en el seno de una madre y no en una probeta; y tiene
derecho a nacer en el seno de una familia en lugar de
nacer en un laboratorio (fertilización in vitro).
-
El ser humano debe nacer como efecto de un acto humano,
de amor, de los padres, y no como resultado de una
manipulación tecnológica.
-
El dar rienda suelta a la fecundación artificial de las
mujeres solteras sería fomentar el “madresolterismo”,
que ya es un fenómeno bien serio en nuestro país.
-
Es loable la aspiración de las personas de tener un
hijo, pero tampoco puede argumentarse el que las parejas
que no pueden lograrlo sean infelices. Esa, aunque es
muy importante, no es la única finalidad del matrimonio.
Además, de todas maneras existe la opción de la
Adopción.
-
Es por lo menos curiosa la doble moral que practican
algunos movimientos y entidades internacionales, a las
cuales muchos gobiernos y parlamentos del mundo están
haciéndoles el juego: por una parte, promueven la
anticoncepción, por medio de métodos tales como el
condón, la llamada “píldora del día después” (Postinor
2) y el aborto. Y, por otra parte, pretenden entronizar
la concepción artificial.
Es, ni más ni menos, la implantación de la cultura y de la
ética del sexo sin procreación y de la procreación sin
sexo.
EDUCACION SEXUAL EN COLOMBIA
Observamos la desorientación que está produciendo la
Educación Sexual hedonista, implementada por el Ministerio
de Educación Nacional, debido a la presión que ejercen
sobre el Gobierno Nacional algunos organismos
internacionales. Prueba de ello es lo que acabo de recibir
sobre el llamado a los aliados europeos, realizado por la
IPPF (Federación Internacional de Planificación Familiar), a
los gobiernos del continente para que en la próxima
Conferencia de la Niñez ratifiquen los derechos sexuales y
reproductivos de los niños, puesto que “los padres son los
potenciales enemigos”. La IPPF es la mayor proveedora de
abortos en el mundo, y una de las ONG más influyentes en la
ONU.
Los padres son los primeros educadores de sus hijos y nadie
puede usurpar este derecho. Es necesario prepararse para
desempeñar este papel. Así como nadie puede hacer una
cirugía sin conocimiento, tampoco podemos educar bien, si no
nos preparamos y conocemos el ambiente en que viven los
niños y los jóvenes.
La sexualidad, la persona humana y la vida familiar,
constituyen hoy una problemática que exige que sea abordada
con espíritu reflexivo y crítico, a la luz del pensamiento
ético y con percepción socio-histórica y analítica que
permita con serenidad valorar las diversas manifestaciones
culturales de este aspecto fundamental de la vida del hombre
y la mujer.
Siendo la familia el centro primordial de toda sociedad o
grupo humano, se hace necesario un acercamiento objetivo al
entorno de la misma, iniciando con un conocimiento del ser
humano en su dimensión antropológica, para recuperar y
consolidar los principios fundamentales del entorno familiar
y mirar la sexualidad como un dinamismo creador e integrador
de la persona en sí mismo, con el otro, y con la
sociedad, cuyo pilar fundamental es el AMOR.
Es necesario:
-Analizar los diferentes planteamientos teóricos
(filosófico, antropológico, psicológico, sociológico,
axiológico y teológico), con el fin de lograr una adecuada
comprensión sobre la persona desde su personalidad, su
dimensión sexual y familiar en el marco de la diversidad
cultural, examinando la naturaleza del ser, su aspecto
psico sexual y el ethos familiar, como elementos
unificadores en el proceso de crecimiento integral, para así
desarrollar una personalidad y una sexualidad dinámicas
afianzadas en el afecto para aprender a querer y así
formar una sociedad más justa y humana.
-Hacer un acercamiento al tema de la sexualidad humana
intentando dar respuesta a los diferentes interrogantes,
desde una perspectiva que fortalezca la vivencia integrada y
armónica de las diferentes dimensiones de la persona.
-Considerar elementos pedagógicos básicos para la educación
sexual integral.
-Reconocer la
necesidad de aprender a querer, educando la mente y el
corazón para la acción personal y familiar, en función de
convivencia, de armonía y de solidaridad real, y para que
cada familia realice, para bien de sus integrantes y de la
sociedad, sus funciones naturales y la que le reclama la
dinámica sociocultural de la sociedad.
-Orientar, para
que se comprendan la naturaleza, el origen, la dimensión y
el objetivo del amor humano, como expresión de su vocación
integral, y de qué manera es en el amor donde la persona
encuentra el camino para realizar su sexualidad como
constructor de la sociedad, de la cual la familia, es su
núcleo y fundamento, y el ámbito propio e insustituible, en
donde se forma la persona y vive la paternidad, la
maternidad, la filiación y la fraternidad a imagen de Dios
que es comunidad de personas, de vida y de
amor.
Marta Sáiz de
Rueda
Presidenta
Fundación Cultura de la Vida Humana
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