RED POR LA VIDA Y LA FAMILIA

                    EDITORIAL

                                     

 

25 AÑOS DEL PONTIFICIO CONSEJO PARA LA FAMILIA

 

El 13 de Mayo de este año se cumplieron 25 años de la creación del Pontificio Consejo para la Familia por parte del Papa Juan Pablo II. Fue el mismo día en que   este inolvidable Pontífice sufrió el atentado que casi le costó la vida en la Plaza de San Pedro. El 11, el 12 y el 13 de dicho mes tuvo lugar la Asamblea Plenaria del Dicasterio, en la Ciudad del Vaticano, en la nueva sala del Sínodo.

 El día de la clausura de la Asamblea el Santo Padre concedió audiencia a los participantes en la Sala Clementina. En esa oportunidad el Sumo Pontífice pronunció un discurso cuyo texto ha sido traducido ya a varios idiomas y puede leerse completo en Castellano en la página de Internet del Vaticano (w.w.w. Vatican.va).  

 Se analizó la relación estrecha que se da en estos tiempos entre la familia y la política, y entre la familia y el campo jurídico. En estos dos ámbitos se puede decir que se está jugando la suerte de las instituciones más antiguas y necesarias de la sociedad: el matrimonio y la familia. Las leyes y constituciones de los Estados, lo mismo que las decisiones de los jueces en varios países, están dirigiéndose hacia socavar la forma correcta de relación de la pareja humana, que es el matrimonio, y de convivencia social que es la familia. Las formulaciones ideológicas y jurídicas que están siendo ideadas por algunos con pretextos de modernidad, llevan por dentro el veneno que matará al matrimonio y la familia si no le ponemos freno a esa tendencia.   

 Otro tema al cual se le asignó una especial importancia fue el de la realidad del crecimiento de la población en el mundo, en la medida en que el índice de población ha sido tomado como pretexto por diversas organizaciones internacionales (Fondo de Población de las Naciones Unidas y otras) para imponer políticas antinatalistas en numerosos países del mundo. Se destacó el informe sobre el llamado “invierno demográfico” que se está presentando en varias regiones del planeta. Italia y España, por ejemplo, no están creciendo ni siquiera al nivel de la reposición de la población, lo cual traerá muy pronto consecuencias negativas en materia económica para esos países, como es el caso de las pensiones.

 Al mismo tiempo se escucharon los informes de los representantes de las diferentes regiones del mundo, de los cinco continentes, respecto de la situación particular que viven el matrimonio y la familia en sus áreas. El informe sobre América Latina lo presentó el Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano “CELAM”, Arzobispo de Santiago de Chile, Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa.

 El Cardenal Errázuriz sintetizó de la siguiente manera la causa de la crisis de la familia en América Latina:

 1.   La irresponsabilidad de los hombres con relación al compromiso matrimonial.

2.   La falta de nupcialidad. La abundancia de las uniones de hecho.

3.   Nacimientos humanos fruto de las uniones ocasionales.

4.   Alto contenido erótico que acompaña la propaganda en todas partes.

5.   Filosofía del hedonismo.

6.   Diferentes propuestas sobre familia. Se habla de tipos de “familia”, para desechar el modelo

      tradicional

7.   Modelos nuevos de matrimonio, para fomentar las parejas de personas del mismo sexo, o de

      diferente sexo pero sin procreación.

8.   Debilitamiento de la fe.

9.   Abandono de las costumbres cristianas.

10. Influencia de otras culturas (trabajo de la mujer, a veces sin necesidad; ausencia de ésta del hogar;

      concepto de sexo seguro, hijo deseado; imposición del aborto).

 Hay que repensar la preparación al matrimonio. En esto estriba la esperanza de recuperar los valores del matrimonio y de la familia que se nos están saliendo de las manos.

 El discurso del Santo Padre, por otra parte, abarca varios puntos de gran trascendencia, los cuales me propongo sintetizar así: 

 1. Definición de la familia como Iglesia doméstica y santuario de la vida.

Se trata de un amplio campo apostólico, complejo y delicado, para dedicar energía y entusiasmo con el objetivo de promover el “Evangelio de la familia y de la vida”. 

 2. La familia fundada sobre el matrimonio constituye un "patrimonio de la humanidad"; una institución social fundamental y la célula vital y el fundamento de la sociedad, y esto afecta tanto a creyentes como a no creyentes.

 3. Según la visión cristiana, el matrimonio, elevado por Cristo a la altísima dignidad de Sacramento, confiere mayor esplendor y profundidad al vínculo conyugal y compromete más intensamente a los esposos que, bendecidos por el Señor de la Alianza, se prometen fidelidad hasta la muerte en el amor abierto a la vida.

 4. Como consecuencia de la difusión de equívocas concepciones sobre el hombre, sobre la libertad, sobre el amor humano, hay que no desfallecer en presentar una y otra vez la verdad sobre la familia tal y como ha sido querida por Dios desde la creación.

 5. Denuncia el aumento del número de separaciones y de divorcios, que rompen la unidad familiar y crean graves problemas a los hijos, víctimas inocentes de estas situaciones.

 6. La estabilidad de la Familia está hoy en riesgo. Para salvaguardarla, es necesario ir con frecuencia contra la corriente de la cultura dominante, y esto exige paciencia, esfuerzo, sacrificio y búsqueda incesante de la comprensión mutua. También les es posible a los cónyuges superar las dificultades y mantenerse fieles a su vocación, acudiendo a la ayuda de Dios por medio de la oración y participando asiduamente en los Sacramentos, particularmente en la Eucaristía.

7. La unidad y solidez de la Familia ayudan a la sociedad a respirar los valores humanos auténticos. En esto deben trabajar los Movimientos en armonía con las diócesis y las parroquias.

 8. Hoy es un tema particularmente delicado el del debido respeto al embrión humano, el cual debe nacer siempre de un acto de amor y debe ser tratado como persona. El hombre tiene, con el pretexto de los avances de la ciencia y de la tecnología, la tentación de perder el sentido de su propia limitación y de pretender sustituir a Dios Creador.

 7. La procreación humana debe ser siempre fruto de un acto conyugal, el cual debe contar con el doble carácter de unitivo y procreativo. El eros degradado a puro sexo, se convierte en mercancía, en simple objeto que se puede comprar y vender; más aún, el hombre mismo se transforma en mercancía. Nos encontramos ante una degradación del cuerpo humano.

 8. Gracias a Dios, muchos, especialmente jóvenes, están redescubriendo el valor de la castidad, la que aparece siempre como una garantía del amor auténtico.

 9. El momento histórico que estamos viviendo demanda de la Familia cristiana que de testimonio de que la procreación es fruto del amor.

 10. Es urgente hacer un llamamiento a los políticos y legisladores para que salvaguarden los derechos de la Familia.

 11. Existen fuertes intentos por asimilar las uniones de hecho y las uniones entre homosexuales al matrimonio.

 12. Hay que analizar bien la situación del crecimiento de la población, porque en no pocas regiones del mundo se está dando el “invierno demográfico”. Los pretextos del aumento de la población para imponer políticas antinatalistas se da de frente con la realidad actual. 

 Aurelio Ignacio Cadavid López

Miembro del Pontificio Consejo para la Familia

 

 
     
     

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